"La rebelión es mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos" Alejandra Pizarnik-en esta vida

"Solo veo rosas" Alejandra Pizarnik-más allá de esta vida-
se escribe como se habla se escribe como se es el alma
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viernes, 14 de noviembre de 2008

Una siempre carcajeándose, esa es la verdad, de los cuentos cortos... o largos, o poesías más canijas, ¡horror si poemarios!, o poemas extensos a lo

Byron...
Y una venga a producir para esos dos tipos de géneros y sus estilos a la corta o a la larga, como lo que acabamos ahora mismo de introducir en otro de nuestros diarios "Poesis y Poes@s sin mercado I" http://ofertopoesia.blogspot.com/2008/11/la-ltima-parbola-de-jesucristo-dicha.html
Vean:
Vivir en sociedad

da la misma sensación
que habitar la casita de los enanos
siendo Blancanieves.
Alguien tan ordenada, tan limpia,
procurando el aseo de esos pequeños puercos.

O vean:
A ser hombre o mujer es algo a lo que uno se acostumbra
Pero no a usar como una navaja el pene,
no a componerse el rostro de la puta.
Para eso hay que tener ciertas cualidades.
Y puede que haya más sujetos de estas "cualidades",
utilizar de pene la navaja o la navaja de pene,
componerse el rostro de la puta,
que homosexuales transexuales;
tantos,
pero me temo que de los referidos, los más, inconfesos.
Como se ve, lo de los genitales
es más bien un atributo de conveniencias
siempre de los criminales,
que beneficios haya traído a sociedad ninguna.
Es el imperio de los sucios
sobre los que menos posibilidades tienen de manifestarse:
Los que confían y dan en pensar ingenuamente
que el Amor fue antes,
que el Amor es lo que ha sido antes del mundo y lo que será cuando se acabe;
aunque se duda bastante que ahora sea,
como se duda que haya dios ninguno que merezca ese nombre.

O cómo traspasar a su verdadero tiempo una frase:
El Amor es Dios,
cosa que vemos a cada paso en cómo se le crucifica.
El Amor es Dios,
aunque leyendo lo que os conviene
escribáis que cada uno de vuestros ínfimos dioses o ídolos
lo fuesen:
genital churrigueresco o navaja.
Pero os garantizo que hay mucho tiempo para arrepentirse
de las malas lecturas
en esa Dimensión Más (o Menos, pero igualmente Dimensión)
de la que nos habla el cerebro sin que le hagamos apenas caso.
El Amor es ese Dios del que sois Templo
y al que jamás habéis consagrado vela alguna,
hora de desvelo,
ráfaga de locura...
Aunque presumiendo de lo mismo
ciencia de las máscaras, ciencia o feria,
en que consisten los rostros compuestos de las putas o los penes navajas.

El Amor no es lo que grita en las plazas,
y menos aún lo que tiene éxito
dado sus escasos seguidores,
en nada se parece a un acto público.
Lo más universal de ser lo más recóndito,
lo que se grita solo,
sin fama que lo preceda hombros que pise.
Un Amor: He ahí Uno.
Decir esto del hombre, mujer sobre todo,
esto que debiera ser su única denominación puesto que origen,
origen que al sin tiempo se remonta.
Pero de aquello que se habla,
pretexto las más veces para aquello que se esconde,
sabemos qué hay detrás:
Encumbramiento de la vaciedad de todas las naturalezas lamentables
que no pasan de pene navaja, rostro compuesto a lo prostituta.
De esa necesidad de máscara y escena, nacieron todas las artes,
por ello éstas reconocen únicamente
lo que de pene navaja pueda haber en toda escritura, toda pincelada,
lo que tufo desprenda a mujer instalando su tenderete en esa plaza única
donde el falo es monumento pues monumental las menos de las veces.

Y el Amor:
La más espléndida de las ciudades reducida por los saqueadores
a algo menos que estado en ruinas.
He aquí una utópica que intenta reconstruirla,
Ciudad de las Mujeres que debiera ser ésta más,
como la desolada Cristina de Pissan comprobase lo idéntico de su proceder,
utópico,
cuando vio agonizar y casi en sus propias rodillas
al único verdadero monumento que debiera exhibir toda plaza:
el coraje de otra Mujer, Juana de Arco,
empleado tan miserablemente en salvar a Francia,
cuando debió salvarse ella de la hoguera que la esperaba,
como espera a todas las de su condición:
las que transgreden las costumbres,
ese ser varón o hembra que debes apechugar a como se te presente
si estimas en algo tu vida.
He aquí una que intenta barrer lo que se debió a espadazos
con el solo instrumento de su VOZ QUE SALE, PER HERU:
el más exacto significado de Pirámide.
Pirámide de tu vida que ha de reconocerse
por el pico más prominente de tu emisión,
como de todo cuerpo negro se reconoce, por el rango de su temperatura,
cuál es su radiación de radiaciones.
Eso desprendo.


Y ahora añadiré:
Eso desprendo,
para que me vea la incultura de por aquí, internet, y el mundo,
como conviene tachar a todo lo que nos ofende desde su superioridad,
sobre todo si mujer:
Una amargada, una pobre resentida.

Y vosotros unos penes navaja, que de "amor" se titulan,
cuando lo único que desprenden o su radiación propia
CONSISTE EN MUTILACIÓN;
o unas caras recompuestas a lo prostituta.

jueves, 31 de julio de 2008

"Es gloria de Dios ocultar una cosa, / y es gloria de los reyes escudriñarla" (Proverbios 25,2) (De "Esta luz sepultada")

Es por ello que en ello esté metida.
Como a Cristo me disgusta muchísimo que haya algo oculto,
pues sabido es que llegará a saberse;
y cuanto antes, mejor.
¿Como a Cristo únicamente?
Como a los investigadores científicos.
Y cuanto antes, mejor,
se sepa lo podrido que hay en el sexo,
el hedor que sube de la dinamarca
de toda ciencia exacta,
suciedad que embadurna toda relación.
¡Se sepa, coño!,
diríamos si vistiésemos tricornio.

¿Y qué puede haber podrido en el sexo?
hoy me digo, 2008.
Pienso en toda su legitimidad,
únicamente en su legitimidad,
legitimidad de todos los cuerpos del mundo
a los que se ha martirizado tanto.

Legitimidad, que por retirársele esa legitimidad,
siempre a quienes menos se debió retirar,
hay tantos asfixiados de seconales por el mundo,
tantos convertidos en pervertidos.

Pienso que lo único podrido del sexo
es lo que se miente,
lo que se impractica....
Y así podridos vamos todos.
Igual que el alma:
lo que se miente, lo que se impractica....
Y no es algo para tomado a la ligera,
lo que no es un chiste,
no es algo para tomado
como el que toma en el restaurant
como el que se pipa en el bar de copas.
¡Coponcios!
¡¿Sexo yo?!
....A mí que me registren.

jueves, 26 de junio de 2008

Lo profético poético como arma de expresión única

(Entre mis palabras de hace 25 años dedicadas a Ana, a la célula, a la vida, al Cosmos, a la negación de la muerte, "El libro de la Vida" que tuve el desacierto de subtitular y poner un "Dios pone el nombre" de nombre. Pues entre las palabras de este "Libro de la Vida", esto Profético Poético como arma de expresión única)

El tono profético es el auténtico tono poético (¡Qué bien supo de esto mi gran Poesis, Poesa del mundo, rusa y argentina! Con aquella su definición de Poesis, poesía decía ella entonces, la mejor o la única válida para este oficio de inexistentes o desaparecidos o de poetas prostitutas están a las puertas del lugar de todos los lugares, esos marginados poetas: Despertar las Fuerzas visionarias que conducir con aplomo extraordinario) tono de versículo de Biblia, tono venido desde las profundidades o alturas del espíritu.
Lo malo en lo bueno comprendido como la enfermedad envuelta en la placa curativa, así el espíritu, efecto perla, corona boreal rodeando una Tierra en sombras, la oscuridad la ignorancia cercada de la luz de la ciencia. (Sé quién se alegraría enormemente del párrafo anterior y siguiente, cual si me lo hubiese dictado a la oreja, ¡y ya pudo ser a mi oreja de hace 25 años!)
Lo poético es el tono único que el oficio de escribir admite: esa profética comunión. Volvamos a las fuentes: Ser profeta era un oficio como hoy no lo es ser poeta. ¿Castigo a una desviación? (A mí también me han castigado de lo más duramente por desviarme) Ser poeta es importar bien poco al mundo de hoy, no como antaño, que el profeta el Sumo Sacerdote eran dios, lo siguen siendo hoy día, y de ahí revestidos de toda autoridad para dar el paso siguiente a Faraones, Césares divinizados y otras genocidas torpezas. Ser profeta era contar en la sociedad tanto como hoy sobra el ser poeta.
Editores o intermediarios del poeta, profeta entonces, no los había en la Antigüedad. Así la voz de Dios llegaba al hombre entonces (¡Hoy sí que dudo de esta aseveración de hace 25 años! ¿Qué hubo de bueno en cualquier tiempo pasado para que pueda considerársele como venido de dios?) Ahora estamos en la orfandad más absoluta de ella, o como he dicho al arrancar el libro y dedicado a la muerte del padre: Huérfanos en esta soledad que es hombre de la mitad del mundo; en el caso que nos ocupa: orfandad total. ¡Nadie es tan insensato como para atribuírsela! ATRIBUIRSE LA VOZ DE DIOS: ATREVERSE A SER PROFETA, O SEA POETA, TONO ÚNICO QUE EL OFICIO DE ESCRIBIR ADMITE. ¿Y por qué nadie se atreve? (Seguramente que me atreví yo, es prueba mi fracaso, prueba que esté intentando rescatar a mis 57 años toda mi obra de décadas masacrada por este mundo, este país) FIRMABA SU SENTENCIA DE MUERTE COMO PROFESIONAL DE ALGO, MÁXIME DE LA ESCRITURA.

¡¿Me atreví a ser la Voz de Dios?! ¿Y por eso me matan, lincharon ya entonces?
Gran mezquindad.
Hoy todo el mundo diciéndose lo mismo: ser dios
¡y bajo el aplauso más rabioso de toda clase de confesionalidades y facciones político religiosas!
En el caso de la escritura, los pioneros ni figuramos en los anales históricos, de lo que se nos barrió, no así los que escalasen por primera vez todos los Everest o fuesen primer vez a los polos.

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No menos interesante lo que en la misma hoja sigue (por supuesto que) a continuación

Ser las cosas lo que son

Quise regalaros mi sueño de encanto alquímico esotérico rodeado. Pero creo que mayor encanto misterio natural es éste de las cosas los seres siendo lo que son. Máxima sabiduría la del que dijo para nombrarse: Yo soy, y el que Es me envía, y el que quisiera crucificarnos por ser hijo del carpintero hija del taxista, lo hiciese, allá él con su estupidez criminal.

De ahí , no ser las cosas los seres lo que son, viene tanto afán por la cosmética, las modas atropelladas, los movimientos, literarios y de toda índole, todos ellos sobrantes; de ahí: esta obsesión por ocultar los orígenes. Es natural que la falta de esencia o de sustancia se resuelva en excesos aditivos de toda índole
Un vacío de sabor,
es un color sin nada en qué posarse
(¡¿Y por qué a la musicalidad de estos dos renglones o versos se le abalanzan tus palabras su música, Alejandra?!:
La soledad es no poder decirla
por no poder circundarla,
por no poder darle un rostro)
latido sin corazón,
ala sin ave.
Somos el contraDios
que inventa el mundo sin hombres
o la mirada sin ojos.
¿De qué le sirve al paisaje una visión sin pupilas?

Ahí les dejo con su lavatorio de manos.
Ser las cosas lo que son, o visto para sentencia.
Grupo poético de Sombra & Sombra Dentro de mí con ella que es yo El extraño caso de una generación fundándose a sí misma.
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